por DIANA CAMMARERI17 de noviembre de 2016

El lunes 14 de noviembre a las 18:00, en el Consultorio Familiare «Cana», se celebró el primero de una serie de encuentros titulado «Los lunes de Amoris Laetitia – Diálogo entre la sabiduría del Evangelio y las ciencias humanas» que pretenden profundizar en los contenidos de la exhortación apostólica postsinodal sobre la familia del papa Francisco.
LaAssociazione Oasi Cana Onlus, nacida en 1985 por iniciativa del p. A. Santoro OMI, es una asociación de voluntarios que viven el carisma de san Eugenio de Mazenod, fundador de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y que tienen muy presente la acogida y la formación de la persona, de la pareja y de la familia. Desde hace años la Oasi Cana está comprometida en actividades formativas para niños, adolescentes, novios, parejas jóvenes, familias y agentes de pastoral, y ofrece los servicios de un centro de orientación familiar que cuenta con la colaboración de profesionales de alto nivel.
La publicación de Amoris Laetitia supuso un reto para estos agentes de la pastoral familiar y, del contraste con sus contenidos, nació la idea de un ciclo de encuentros sobre los temas presentes en el texto.
La primera cita, titulada «Cambios culturales: retos y tareas de las nuevas familias» tuvo como ponentes a S. E. Mons. Corrado Lorefice, a la Prof. Ina Siviglia, docente de la Facultad Teológica de Sicilia, y al Prof. Giovanni Salonia OFM cap., psicoterapeuta y director del Consultorio Cana; moderó la Dra. Raffaella Beninati, psicóloga y vicedirectora del Consultorio.
En la primera intervención, la prof. Siviglia puso de relieve cómo el papa Francisco apuesta mucho por la familia, igual que el propio Jesús orientó a la Iglesia naciente hacia la iglesia doméstica: de hecho, el inicio de la Iglesia no está en el templo, sino dentro de las familias. Al hablar de la familia, el Papa «ha partido desde abajo, mirando los sueños que hay en las familias, manteniendo firme el ideal de Cristo esposo y de la Iglesia esposa. El Papa ha acercado lo real al ideal; por eso, más que condenar, mira con simpatía todas las cosas». La prof. Siviglia definió laexhortación apostólica como «un manifiesto de la vida real», porque el Papa «quiso llegar a todos señalando en la familia el centro de toda renovación, conservando la tradición en un dinamismo de desarrollo, con la esperanza de que la Iglesia sepa hablar a las personas de este tiempo».
Para el prof. G. Salonia laexhortación apostólica es un documento revolucionario, porque habla de la familia en la concreción y la dureza de lo cotidiano y puede ser un instrumento válido para todos, incluso para quien no tiene una concepción cristiana de la vida. «Hay una emergencia antropológica: se busca la felicidad, pero las categorías han cambiado, hemos subido el listón y vamos al encuentro de fracasos inevitables». El Papa hace una radiografía de la condición de la familia con la convicción de que hoy es posible su renacimiento, con una condición: «escuchar y luego hablar con las palabras de las personas».
Por último, la intervención de S. E. el obispo, o mejor dicho de don Corrado, como prefiere que lo llamen, puso todavía más de relieve algunos conceptos clave para comprender a fondo laAmoris Laetitia. Ante todo, la obediencia del Papa a la realidad, que debe venir antes que la doctrina: «La historia no es una variante indiferente para la comprensión del Evangelio; es la historia de los hombres y, por tanto, de la familia, no abstracta, no ideal, sino aquella que hemos habitado nosotros, con todo lo que eso conlleva». Porque sin atención a la realidad «la doctrina corre el riesgo de quedarse sin corazón, hermosa en su idealidad pero sin ningún reflejo». El Papa ayuda a entender «la belleza de lo concreto, incluso en esa faceta que de hermoso tiene poco». Mons. Lorefice aclara qué es esa felicidad que el hombre busca: es sentirse acogido «también en ese aspecto de fragilidad, de diversidad que para el otro es un atentado a su libertad, a su realización». Es el episodio de la Samaritana, acogida por Jesús con todas sus fragilidades, el que marca el camino, porque el corazón del hombre está hecho para ser amado tal como es.
Según el obispo, es precisamente la familiaridad que el Papa tiene con el Evangelio la que le permite ver el bien en todas partes en este mundo lleno de contradicciones y, al hacerlo, indica una posible conversión pastoral: «el Papa capta qué es la vida, su peso, su fatiga, y nos devuelve el sentido justo de la norma […] el Papa no está cambiando el Evangelio ni la doctrina, sino que está ayudando a liberar la fuerza del Evangelio».
Deteniéndose en el tema de la actualización de la Iglesia, explicó cómo debe entenderse: «esta buena noticia, el Evangelio siempre antiguo y siempre nuevo, que debe volver a alcanzar a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo, que tienen dificultades para gestionar lo más hermoso de la vida humana, que es el amor».
Este primer encuentro, que contó con un número considerable de participantes, fue sin duda un impulso a una lectura en profundidad de la Amoris Laetitia, un documento que nos muestra la familia de hoy en sus distintos aspectos y en una concreción a veces dura pero que, para el Papa, es el lugar desde el que la sociedad siempre debe volver a partir.
Fuente: sicilypresent.it