Rasgos característicos
La «intuición» fundamental que dio origen a la Asociación está bien expresada en los «apuntes» del primer encuentro (11 de noviembre de 1985, en la salita de mi comunidad OMI de via Saladino en Palermo, cerca del famoso mercado histórico de «Ballarò») del entonces «Gruppo Cana». Leemos textualmente: «Esta es una introducción a nuestros encuentros, que serán llevados adelante por la vida más que por los temas que trataremos. Partimos de un episodio evangélico narrado por Juan (2, 1-12): las bodas de Caná … Nos preguntamos: ¿por qué un grupo «Cana»? Por dos razones fundamentales:
1) Para profundizar el sacramento del matrimonio como realidad humano-divina: por tanto, descubrir y vivir la vocación matrimonial …
2) Para responder a un designio fundamental de Dios que, en la actual y profunda crisis de la familia, llama a descubrir y vivir la misión conyugal y familiar».
En síntesis, podríamos describir así los rasgos característicos de la espiritualidad familiar de los que nos sentimos responsables como Asociación, conscientes de un don recibido y entregado a otros.
- Centralidad de la persona, de la pareja y de la familia según el designio de Dios: por tanto, conciencia de la llamada y misión de la vocación matrimonial y familiar.
- Fidelidad activa al Magisterio de la Iglesia, en el sentido de que se busca conocer, profundizar y difundir la enseñanza de la Iglesia, sobre todo en lo que se refiere al matrimonio y a la familia.
- Formación de los miembros de la Asociación y de otras parejas y personas interesadas en los temas conyugales y familiares.
- Comunión con las Iglesias locales y compromiso en la pastoral familiar de las mismas; colaboración con las Instituciones y otras entidades formativas y culturales presentes en el territorio, allí donde hay sobre todo miembros de la Asociación.
- Espíritu misionero: es el compromiso concreto de la pareja como tal, que deriva de modo específico del sacramento del matrimonio, y de la Asociación en su conjunto. En estos años se ha revelado muy eficaz el contagio de pareja a pareja y de familia a familia.
A la formación de esta conciencia misionera de la Asociación contribuye de manera significativa el carisma misionero de san Eugenio de Mazenod (fundador de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada) y la firme convicción de que «la evangelización, en el futuro, depende en gran parte de la Iglesia doméstica[1] […] y el porvenir de la humanidad pasa por la familia.»[2]
- Vínculo con los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Es un vínculo de naturaleza espiritual y misionera, podríamos decir un vínculo «familiar», dado que la Asociación nació por iniciativa de un Misionero OMI, como también las raíces del impulso misionero a favor de la pareja y de la familia que caracteriza a la Asociación OASI CANA. De esa relación deriva también la colaboración con los OMI en el campo concreto de la misión, especialmente a favor del amplio y complejo mundo de la pareja y de las familias.
- Atención al hoy de la Iglesia y de la Sociedad para captar «los signos de los tiempos» y ofrecer un servicio digno de la familia y hecho con ella.