Desde la alegoría de la Caverna de Platón hasta Matrix, pasando por las fábulas de La Fontaine, el lenguaje simbólico es un medio privilegiado para invitar a la reflexión y transmitir ideas.
Como una caracola llena de ecos, una historia resuena largo tiempo. Su modo de obrar es sorprendente, como el de un mago que saca preguntas de la cabeza igual que palomas de una chistera, como el trabajo de un jardinero que siembra pensando ya en las plantas que florecerán.
Una historia es el arte de decir las verdades más profundas y en apariencia inexpresables sirviéndose de la ficción. De explicar la vida a personas reales con personajes inventados.
“Una historia es como una caracola: la acercáis al oído y os cuenta el océano” (Marie Hélène Delval)
Esto es lo que he intentado hacer durante estos 12 años al frente de la Asociación OASI CANA: usar las historias para marcar los momentos clave de nuestro camino. De asamblea en asamblea, al menos dos veces al año, hacer “balance” con una historia que dijera, de forma sencilla y breve, verdades a veces incómodas de decir o difíciles de explicar.
No sé si lo he conseguido, pero desde luego me sirvió, cada vez, para reducir la complejidad, encontrando lo esencial de lo que quería decir… y el modo de decirlo.
Hoy, al “pasar el testigo” después de tantos, demasiados años de presidencia, he pensado regalar a cada uno de vosotros estas historias, que son un poco nuestra historia, la historia de nuestro camino oasiano de estos años..
¡Gracias a TODOS por estos 12 años de colaboración, apoyo y amistad!
Antonio Adorno
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